Hoy hablé con mi hermana, me contó que mi sobrino Valentín (al ver un episodio de Los Simpson donde uno de los personajes ( Nelson ) se reencuentra con su padre) estalló en llanto, le pregunté qué hizo ante tan conmovedora escena, me dijo que lo abrazó y le preguntó si quería ver al papá y él dijo que sí.
Para el que no sabe, mi hermana es mamá soltera,y pese a que vivía con el padre del nene este se fue cuando ella quedó embarazada
No es la primer historia que seguramente escuchan, esta historia se repite todo el tiempo, la escuchas en la futura mamá que espera en la guardia del hospital, en la mamá rodeada de crios que espera el colectivo, pero en este caso se trata de mi hermana y mi sobrino, yo sufrí a la par de ella el desconsuelo de perder al amor de su vida, yo la escuché llorar por las noches, CADA NOCHE.. A mi me confesó sus dolores y tristezas hasta que lo olvidó, o por lo menos eso creo...
Pero ahora quién sufre es mi gordito, la prolongación de una de las personas que más amo en esta vida... y no puedo hacer nada, no puedo sanarle el corazón, tengo las manos atadas de impotencia y bronca porque no merece esto, no merece emocionarse de ese modo a los 4 añitos de edad. Me quedé pensando en lo crueles que somos los grandes, los "adultos" en nuestro egoísmo por no perder la vida "perfecta" que tenemos... Me quedé pensando en cuántos chiquitos pasan por lo mismo, no puedo evitar odiar a toda la especie adulta, no puedo dejar de sentir ardor en las vísceras y asco en las tripas.
Mi gordito lindo, una vez prometí que, aunque no puedo cambiar tu mundo, por lo menos haría todo lo posible para que nada te pase

Esta vez te fallé...

No hay comentarios:

Publicar un comentario